Recuerdo una vez de pequeño que haciendo trucos en bicicleta tome la decisión de hacer un caballito, sin darme cuenta la llanta delantera de la bicicleta se safó del marco, en ese momento no supe como reaccionar, me caí y me arrastre algunos metros. Recuerdo haberme levantado y ver la sangre en mi brazo izquierdo, luego de haberme limpiado con Merthiolate todo volvió a la normalidad. Pasado el tiempo el brazo sanó, pero hasta el día de hoy todavía tengo una cicatriz.
La vida es así, esta llena de cicatrices, algunas nos recuerdan un momento de travesura, otras nos recuerdan la alegría de haber dado vida y otras nos recuerdan lo cerca que estuvimos de algo más, pero todas nos llevan a un recuerdo. Hay otras cicatrices que son un poco más complicadas, esas que llegan a lo más profundo de nuestro corazón, esas las cargamos y nos marcan, pero son estas las que nos recuerdan el proceso que pasamos, esas que nos recuerdan las batallas que peleamos pero esas que nos recuerdan que hoy estamos vivos, esas que debemos decidir como recordar.
Yo estoy agradecido por las cicatrices de mi vida, porque cada una fue una batalla, en algunas me tocó aprender, pero en todas descubrí que salí más que victorioso, sin esas las cicatrices donde he podido ver lo que Dios hizo en mí. Esas cicatrices me hacen ver que lo pude conocer, es por esas cicatrices que encontré mi identidad, es por esas cicatrices que hoy estas leyendo esto que te quiero compartir, son esas cicatrices las que me recuerdan el miedo que pude sentir pero me hace pensar en los pasos que ya dí, son esas cicatrices las que me mantienen en movimiento, a hacer lo que puedo con lo que tengo hoy. Son esas cicatrices las que me dicen que debo disfrutar el camino, que esta bien caer pero lo que no se vale es no volverse a levantar.
El día de hoy tengo un corazón lleno de cicatrices, que sin importar la batalla, me recuerdan que soy Victorioso, que estoy lleno de un amor tan grande que lo único que me recuerda es hasta donde he llegado en mi camino.
Soy un hombre inquebrantable que ama sus cicatrices, un hombre que sabe lo que es pelear y dar los pasos necesarios para seguir adelante, un hombre que tiene un mapa de todo lo que ha recorrido lo lindo que se ha vuelto el camino, disfruta tus cicatrices porque son marcas de una persona que ha decidido arriesgarse, una persona que sabe lo que es pelear por lo que quiere y que sabe que hoy será una mejor persona que ayer.