Rachas

Les quiero contar que yo soy un apasionado de los deportes y precisamente pensando en esto he visto como algunos jugadores caen en etapas en su carrera donde nada sale bien, en el baseball le llaman un slump, muchos tirnos al bat sin poder conectar un hit, para los delanteros en el fútbol se les dice que tienen la pólvora mojada. Algunas rachas son positivas también pero las rachas son partes innevitables en nuestra vida pero es lo qie hacemos en medio de estas rachas lo que define nuestro carácter.

Algunas veces en la vida entramos en estas etapas en estas rachas donde decimos “nada de lo que hago me sale bien” y empezamos a tener miedo, a afligirnos e inclusive hasta pelearnos con Dios porque las cosas no salen como las planeo, le metemos niestras fuerzas y se nos olvida hacerlo en las fuerzas de Dios.

Los procesos son así, no podemos evitar lo que Dios quiere utilizar para promoverme porque todo lo utiliza Dios para bien, de mis propios errores debo aprender y ser transformado, confiar en que Dios tiene el control, en que Dios me esta contruyendo en una mejor versión. El enemigo quiere que deje de construir, quiere hacernos pensar que Dios se olvido de nosotros y que no somos nada para Él, que nos enfoquemos en la circunstancia y no en Dios.

Las malas rachas no son malas, son los procesos de mayor bendición ya que Dios nos prepara para la mayor bendición que viene para mi vida, toco fondo algunas veces porque mi caracter actual necesita ser fortalecido para poder sostener mi llamado y es aqui donde Dios llena mis inseguridades, trabaja en mi orgullo, hace que deje de escuchar el rugir del león hambriento y me enfoque en el canto qie Dios quiere que escuche.

Soy un hombre inquebrantable porque en medio de la mala racha puedo escuchar a Jesus decir descansa en mí porque jamás te dejaré y puedo decir “no estoy en una mala racha, estoy en un proceso de construcción de Dios.

Publicado por juanpablocastaneda

Hace un año tome la decisión que cambió por completo mi vida, en 72 horas tuve un encuentro con Dios que me llevo a compartir esta historia.

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