Hay una historia de un león que estaba siendo rodeado por sus enemigos al ver que este estaba herido, el león mientras tanto daba pasos hacia atrás mientras protegía a su familia. Viendo sus enemigos como león estaba retrocediendo, herido y con ese olor a sangre en el ambiente fueron cerrando mucho más el círculo, cada vez iban más cerca, preparando la estocada final, saboreando la victoria, el león, sin muchas opciones decidió simplemente rugir, un rugido tan fuerte que paralizó todo e hizo que todos salieran corriendo del miedo que aquel sonido había provocado.
La vida usualmente nos va poniendo obstáculos, nos va minando la confianza, los pensamientos nos invaden y nos llenan de dudas, en los problemas vamos viendo como el miedo nos invade, como la desesperación se apodera de todo y como nos sentimos cada vez más acorralados, damos pasos hacia atrás esperando únicamente a que todo acabe, nos perdemos en la depresión.
Las situaciones adversas buscan robarnos de nuestra paz, busca que se nos olvide nuestra identidad, que nos paralicemos y no actuemos, quiere que se nos olvide que nosotros somos leones, que debemos únicamente rugir, ponernos de pie y pelear. Dios nos da esa identidad, nos recuerda eso a diario y nos da nuevas fuerzas todos los días, nos dice levántate porque tu eres más que vencedor, eres invencible sólo ten FE y CONFÍA.
El día de hoy que estamos en una situación tan adversa debemos pelear esa batalla como ese león, hoy nos debemos de ármate con la armadura de Dios y conquista, RUGE!!!! y verás como vencerás. Soy un hombre inquebrantable que pone su FE en aquel que ya ha vencido el mundo, aquel que me da mi identidad y que me enseña como pelear mis batallas, un hombre que aún en la adversidad adorará a Dios.